Atravesar el duelo perinatal desde el amor para volver a la paz

Atravesar el duelo perinatal: un camino hacia la paz interior

Inicio / Duelo perinatal / Atravesar el duelo perinatal: un camino hacia la paz interior

Atravesar el duelo para volver a la paz

Es curioso decirlo, incluso puede sonar extraño, pero desde mi experiencia atravesar el duelo por la pérdida de mi bebé me ha sanado.
Me ha abierto los ojos.
Me ha enseñado a valorar.
Me ha ayudado a priorizar.
Me ha impulsado a avanzar.
Y, sobre todo, me ha enseñado a ser feliz con lo que ya tengo y a disfrutar del presente.

Durante mucho tiempo viví atrapada entre el pasado y el futuro.
Había días, meses, incluso años, en los que estaba triste y, al mismo tiempo, llena de ansiedad.
Eso me llevaba a no disfrutar de los momentos, a no estar en paz, a vivir con la mente constantemente viajando hacia lo que ya fue o hacia lo que aún no había llegado.

Me anclaba al pasado porque había etapas sin cerrar, personas a las que no había perdonado o emociones que no había sabido soltar.
Y me perdía en el futuro pensando en cómo vivir mejor, en cómo conseguir más dinero, en cómo debería ser mi vida.
Y sin darme cuenta, la vida pasaba delante de mí.

Hasta que llegó ese golpe de realidad.
Ese instante en el que la vida te sacude y te obliga a mirar hacia dentro.
Y entonces me pregunté, en silencio, si de verdad estaba disfrutando la vida que me había sido dada.

Fue ahí cuando todo empezó a cambiar.
Aprendí a perdonar a personas que habían pasado por mi vida sin necesidad de que volvieran a estar en ella, solo para poder estar yo en paz.
Aprendí a cerrar etapas.
Aprendí a dejar atrás la tristeza junto con todo aquello que ya no me pertenecía.

Aprendí también a no vivir proyectada en el futuro.
A entender que, si algo me apetece hacer hoy, lo hago hoy.
No para asegurar un futuro mejor, sino para vivir el presente con verdad.
Porque no se trata de tener más, sino de ser feliz con lo que ya tienes.
Y al comprender eso, la ansiedad empezó a desaparecer.

Hoy puedo decir que, para mí, el duelo me ha sanado.
Porque gracias a atravesar el duelo de mi bebé, he aprendido —y sigo aprendiendo— a disfrutar del presente.
A dejar atrás el pasado.
A no perderme en el futuro.
A vivir aquí y ahora.

Y es justamente eso lo que me da paz.

Cuando dejamos de huir del dolor y nos permitimos sentir, el presente se convierte en hogar.

¿ Necesitas hablar?

Estoy aquí para escucharte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio