Rosa blanca como símbolo del duelo perinatal y el amor que permanece tras la pérdida de un bebé

Tu rosa blanca: sanar el duelo perinatal desde el amor

Inicio / Duelo perinatal / Tu rosa blanca: sanar el duelo perinatal desde el amor

Tu rosa blanca sanó mi duelo perinatal

Cuando atravesamos un duelo perinatal y nos sentimos perdidas

Siempre serás mi rosa blanca.

En el momento en que supe que te había perdido y que no iba a poder disfrutarte de una forma física, sentí que algo dentro de mí necesitaba agarrarse a una señal. Algo que me ayudara a sentirte cerca. Algo que nos uniera. Algo que me permitiera seguir comunicándome contigo de alguna manera.

Si te soy sincera, al principio me costó bastante. Me sentía perdida. Intentaba identificarte entre todas las señales que mi mente creaba para poder conectar contigo, pero nada terminaba de sentirse del todo claro. Como cuento en casi todos mis textos, cuando atravesamos cualquier tipo de duelo nos sentimos descolocadas. Nadie nos prepara para la pérdida. Y cuando esa pérdida es perinatal, la sensación de estar perdida se multiplica.

Al menos así lo viví yo.

Empecé a escuchar historias de otras madres, a leer cómo ellas se comunicaban con sus bebés estrella. Algunas hablaban de mariposas, otras de arcoíris, otras de números repetidos, de canciones, de luces… Y aunque todo me parecía bonito, nada terminaba de encajar del todo conmigo. Quizás porque cuando estamos tan heridas buscamos respuestas rápidas. Buscamos certezas. Buscamos algo a lo que agarrarnos con fuerza.

Y en esa búsqueda constante, empiezas a fijarte en absolutamente todo. En una nube con forma extraña. En un ruido inesperado en casa. En un objeto que cae. En una palabra que se repite. Incluso en susurros o crujidos inexplicables. Yo pasé por todo eso. Pero las señales eran borrosas. No terminaba de sentirte al cien por cien.

Hasta que un día, una muy buena amiga me regaló una rosa.

Una rosa preciosa, de cristal, hecha de un material tan delicado que parecía guardar luz en su interior. La colocó en un rincón de casa y, sin saber muy bien por qué, en ese momento sentí algo diferente. Ahí apareció la calma. Ahí apareció la certeza. Ahí apareció la inspiración.

Pocos días después bajé a la floristería y decidí comprar una rosa blanca. En tu nombre. Para acompañarte. Para darte forma. Para que siempre estuvieras en la entrada de casa, recibiendo y despidiendo a cada persona que nos visita con ese amor y esa luz que solo tú sabes dar.

Y desde ese día surgió nuestra señal.

Esa que solo tú y yo sabemos.
Esa que no necesito explicar.
Esa que cada vez que aparece me arranca una sonrisa.

Ahora, cada vez que veo una rosa blanca, sé que estás cerca. Sé que me abrazas. Sé que me acompañas. Sé que sigues aquí, de otra forma. Y lo más bonito de todo es que muchas veces, cuando te hablo, cuando te nombro, cuando te pienso… al rato aparece una rosa blanca. Y esa es tu respuesta.

Por eso quiero decirte algo importante, por si estás leyendo esto y todavía no has encontrado tu señal.

No tengas prisa.

Ellos, nuestros bebés, se quedan con nosotras hasta que nos ven preparadas. Hasta que nos ven tranquilas. Hasta que descubrimos la forma de comunicarnos con ellos. Hasta que encontramos nuestro propio lenguaje, nuestra propia manera, nuestra propia señal.

No hace falta copiar la historia de nadie.
No hace falta que tu señal se parezca a la de otra madre.
No hace falta forzar nada.

Cada vínculo es único.
Cada duelo es único.
Cada conexión es única.

Ellos nos guían para que lleguemos a esa señal que nos hace sentir en casa. Esa señal que nos devuelve la paz. Esa señal que nos confirma que el amor no se rompe con la muerte, solo se transforma.

No olvides que cuando un bebé nos elige, su alma y la nuestra —la de su madre— quedan unidas para siempre. Da igual la forma. Da igual la distancia. Da igual el plano. Esa unión no se rompe.

Somos una misma luz.
Somos un mismo amor.
Somos una misma alma.

A veces no encontramos señales para entender la pérdida, sino para aprender a sentir el amor que nunca se fue.

¿ Necesitas hablar?

Estoy aquí para escucharte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio