- 26/01/2026
- 1:03 pm
El duelo no avisa: cada corazón vive su peor momento
¿Existe un peor momento en el duelo perinatal?
Me gustaría poder darte un consejo claro cuando hablamos del peor momento del duelo, sobre todo cuando se trata de un duelo perinatal o de la pérdida de un bebé.
Pero no puedo hacerlo.
Y quizá te preguntes por qué.
Porque el duelo es tan sencillo —y a la vez tan complejo— como la vida misma. Cada persona lo vive de una forma distinta. Cada una permanece más tiempo en unas emociones que en otras. Y cada duelo necesita su propio ritmo, su propio espacio y su propio tiempo.
El peor momento del duelo no es el mismo para todas.
Para algunas puede ser el instante en el que reciben la noticia.
Para otras, las horas previas al parto.
Para otras, llegar a casa pensando que volverían tres y regresar siendo dos.
Para algunas, los días siguientes llenos de silencio y ausencia.
Para otras, meses después.
Para otras, una fecha concreta, un aniversario, un día especial.
Lo único que tengo claro es que no hay un peor momento universal, porque cada una somos únicas, irrepetibles y vivimos esta pérdida desde lugares muy distintos.
Lo que sí puedo hacer es contarte cuál fue, para mí, el peor momento del duelo por la pérdida de mi bebé.
Para mí, el peor momento fue la semana siguiente al nacimiento de Galadriel.
Los días posteriores.
Ver la minicuna al lado de la cama… y no verla a ella.
No escucharla.
No sentirla.
Saber que ese espacio estaba vacío.
Eso me partía el alma.
Recuerdo acostarnos y, cada vez que despertaba, mirar a mi lado y romper a llorar. Llorar sin medir el tiempo, sin pensar en nada más, dejándome llevar por el dolor, por la ausencia, por todo lo que no pudo ser y por todo lo que imaginé que viviríamos juntas.
Lloré todo lo que necesité.
Me permití romperme.
Me permití sentir.
Y un día, ese llanto empezó a transformarse. No desapareció, pero cambió. Empecé a mirarlo desde otro lugar, desde esa parte mía más espiritual, desde ese lugar donde empecé a sentir que ella era eterna, que su alma estaba unida a la mía y que, de alguna forma, seguiríamos caminando juntas.
Por eso no puedo decirte cuál es el peor momento del duelo perinatal. No existe una receta secreta. Porque para cada una será un instante distinto, una herida distinta, un recuerdo distinto.
Lo que sí puedo decirte es lo que a mí me ayudó:
permitirme sentir sin juzgarme,
llorar el tiempo que mi cuerpo y mi alma necesitaron,
y aceptar cada emoción tal y como venía.
Así que, si ahora mismo estás atravesando lo que sientes como el peor momento de tu duelo, deja que llegue. No lo frenes. No lo escondas. No intentes ser fuerte antes de tiempo. Reconócelo, acéptalo y acompáñate con amor.
Y, a partir de ahí, vívelo de la forma que mejor te venga a ti. Como tú sepas. Como tú sientas. Porque nadie más que tú va a entender lo que está pasando dentro de ti.
Si te viene bien comer, come.
Si te viene bien no comer, no comas.
Si te viene bien llorar, llora.
Si te viene bien quedarte en la cama, quédate.
Si te viene bien hablar, habla.
Si te viene bien callar, calla.
Si te viene bien reír, ríe.
Pero, por favor, escúchate.
Porque cuando te escuchas de verdad, cuando te permites sentir sin exigirte nada, poco a poco todo empieza a recolocarse. Llega la claridad. Llega la paz. Y encuentras tu manera única de transitar el duelo.
No existe un peor momento del duelo, existe tu momento. Y escucharte es el primer acto de amor hacia ti misma.
Ana Belén

