- 18/02/2026
- 12:15 pm
El duelo también puede alejarnos
El proceso de duelo en parejas
Hay una realidad del duelo de la que se habla poco, pero que existe más de lo que creemos:
el alejamiento de la pareja.
Cuando perdemos a un bebé, cuando atravesamos un duelo tan profundo, no solo se rompe algo dentro de nosotras.
También se mueve —y a veces se rompe— el vínculo con la persona que tenemos al lado.
Y no porque no haya amor.
No porque no importe.
Sino porque el dolor no siempre sabe expresarse de la misma forma en dos personas distintas.
Hay parejas que, después de una pérdida, empiezan a distanciarse.
A no reconocerse.
A sentirse lejos, incluso estando en el mismo espacio.
Una persona necesita hablar.
La otra se cierra.
Una necesita llorar.
La otra se protege desde el silencio.
Una quiere recordar.
La otra intenta seguir adelante cuanto antes.
Y ahí empieza el desencuentro.
Muchas veces, este alejamiento no nace del desamor, sino del miedo.
Miedo a decir algo que haga más daño.
Miedo a derrumbarse delante del otro.
Miedo a no saber sostener.
Cada uno intenta sobrevivir como puede.
Con las herramientas que tiene.
Con la forma de amar que conoce.
Y sin darnos cuenta, empezamos a caminar separados…
justo cuando más falta haría caminar juntos.
En este proceso aparecen preguntas muy duras:
“¿Por qué no está como yo?”
“¿Por qué no siente lo mismo?”
“¿Por qué parece que ya ha pasado página?”
Y también aparece la culpa.
La culpa por no estar bien.
Por no poder acompañar.
Por sentir que se está fallando al otro.
Quiero decir algo muy importante:
alejarse durante el duelo no te convierte en mala persona, ni en mala pareja.
El duelo descoloca.
Desarma.
Nos deja sin referencias.
Y a veces, la distancia es una forma inconsciente de protegerse del dolor.
Hay parejas que no resisten este proceso.
Que se separan.
Que se rompen.
Y no porque no hubiera amor,
sino porque el dolor fue más grande que las herramientas que tenían para sostenerlo juntos.
Por eso es tan importante no juzgar.
Ni desde fuera,
ni desde dentro.
Cada vínculo tiene su historia.
Cada pareja su recorrido.
Cada duelo su forma.
Si hoy te sientes lejos de tu pareja,
si notas silencio donde antes había palabras,
si sientes que algo se ha enfriado desde la pérdida,
quiero que sepas esto: no estás fallando.
Estás atravesando algo muy grande.
A veces, el duelo pide espacio.
Tiempo.
Silencio.
Y aunque duela, ese alejamiento también puede ser parte del proceso.
Lo importante es no convertir la distancia en un campo de batalla.
No culpar.
No exigir.
No comparar.
Sino, en la medida de lo posible, abrir pequeños espacios de honestidad.
Preguntar:
“¿Cómo estás?”
“¿Qué necesitas ahora?”
“Aunque no sepa ayudarte, quiero entenderte.”
Y si el camino acaba separándose,
que sea desde el respeto.
Desde la comprensión.
Desde el amor que hubo.
Porque a veces, amar también es aceptar que no siempre se puede caminar juntos después del dolor.
El duelo transforma.
Y no todas las transformaciones son en la misma dirección.
Honrar eso también es una forma de amor.
Alejarse no siempre es desamor, a veces es protección.
Ana Belén

