Reflexión sobre el duelo perinatal y el aprendizaje tras la muerte de un bebé

¿Hasta dónde somos capaces de llegar? El aprendizaje oculto del duelo perinatal

Inicio / Duelo perinatal / ¿Hasta dónde somos capaces de llegar? El aprendizaje oculto del duelo perinatal

El aprendizaje invisible del duelo perinatal

¿Hasta dónde somos capaces de llegar por lo que deseamos?

Antes nunca me había hecho esta pregunta.
Nunca.

Pero después de la muerte de mi bebé, sí.
Y desde entonces, ya no he podido dejar de mirarla.

La pregunta es esta:
¿hasta dónde somos capaces de llegar por conseguir lo que queremos?

Quizá al leerla te incomode.
Quizá te remueva.
A mí también lo hizo.

Porque no solemos hacernos esta pregunta desde la conciencia.
La hacemos desde el deseo.
Desde el “quiero”.
Desde el “necesito”.

Y el ser humano, aunque nos cueste admitirlo, muchas veces es egoísta.
No por maldad,
sino porque el deseo nos ciega.

Queremos algo con tanta fuerza que dejamos de ver el precio que estamos pagando.
Y lo más duro es que, muchas veces, ese precio no solo lo pagamos nosotras.
Lo pagan también las personas que nos rodean.

Yo nunca me lo había planteado así hasta que pasó lo de Galadriel.
Hasta que ella nació sin vida.

Yo quería otro hijo.
Sí o sí.
Quería otro embarazo.
Quería seguir adelante con esa idea que tenía en la cabeza.

Mis otros dos hijos eran muy pequeños.
Y yo no podía más.

Estaba saturada mentalmente.
Agotada físicamente.
Siempre enfadada.
Sin paciencia.
Saltando a la mínima.

No disfrutaba de ellos.
No disfrutaba de mi relación.
No disfrutaba de mi tiempo.
De mi espacio.
De mi vida.

No hacía lo que me apetecía.
Hacía lo que “tenía que hacer” para llegar a lo que quería conseguir.

Y eso es muy fuerte decirlo.
Pero es verdad.

Vivía enfocada en el objetivo,
no en el presente.

Y fue después, con el nacimiento de Galadriel, cuando algo se recolocó dentro de mí.

Entendí algo que me costó mucho aceptar:
no siempre debemos hacer lo que sea por lo que queremos.

Hay una línea muy fina entre el amor propio y la obsesión.
Entre escuchar un deseo profundo y empujarnos más allá de nuestros límites.

A veces creemos que algo nos hará más felices.
Que nos completará.
Que mejorará nuestra vida.

Y no siempre es así.

Yo hoy pienso que Galadriel vino de esta forma porque, aunque yo la quisiera con toda mi alma, mi vida no iba a mejorar así.
No iba a ser más feliz.
Iba a seguir sin disfrutar de mis otros hijos.
Iba a seguir sin disfrutar de mi relación.
De mi familia.
De mis encuentros.
De mí.

Ella me enseñó que hay deseos que nacen de una idea…
y no de una necesidad real.

Que a veces decimos “quiero” cuando en realidad lo que necesitamos es parar.
Mirar alrededor.
Darnos cuenta de lo que ya está.

Porque las personas que ya están aquí —nuestros hijos, nuestra pareja, nuestra familia— muchas veces son las que más nos necesitan.
Y en esa carrera por conseguir algo más, podemos olvidarnos de ellas.

Incluso de nosotras mismas.

Hay veces que somos capaces de poner en riesgo nuestra salud física y emocional por llegar a donde queremos llegar.
Sin ser conscientes del daño que nos estamos haciendo.

Por eso creo que es tan importante hacernos esta pregunta:
¿hasta dónde estoy dispuesta a llegar por conseguir lo que deseo?
¿Y a qué precio?

No para castigarnos.
No para juzgarnos.
Sino para tomar conciencia.

Porque la vida no siempre nos dice “no” para castigarnos.
A veces nos dice “para” para protegernos.

Y entender esto no quita el dolor.
Pero le da un sentido más profundo.

Hoy no veo la historia de Galadriel como un castigo.
La veo como una lección de amor muy grande.
Como una forma de devolverme al presente.
A lo que ya tenía.
A lo que de verdad importaba.

Y quizá este texto no sea cómodo de leer.
Pero si te hace pararte un momento,
si te hace mirar tu vida con más honestidad,
entonces ya habrá cumplido su propósito.

A veces la vida nos detiene con un duelo para protegernos de perdernos.

¿ Necesitas hablar?

Estoy aquí para escucharte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio