árbol en invierno sin hojas como metáfora del duelo perinatal y sus etapas emocionales

El duelo también tiene inviernos: cómo cada etapa prepara la sanación

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En el duelo también hay inviernos que preparan la primavera

El duelo perinatal como un ciclo emocional

El duelo es como un árbol.

El mismo árbol, a lo largo del año, no siempre se ve igual.
En primavera florece.
En verano está lleno de vida.
En otoño empieza a soltar.
En invierno parece vacío.

Pero sigue siendo el mismo árbol.

Con el duelo pasa exactamente lo mismo.

Somos la misma persona…
pero no siempre nos vemos igual por dentro.

Hay etapas en las que estamos llenas de flores, como en primavera.
Nos sentimos fuertes.
Con luz.
Capaces de hablar de lo que pasó sin rompernos.

Y hay momentos en los que llega el invierno.
Y nos quedamos aparentemente desnudas.
Sin hojas.
Sin energía.
Sin ganas.

Y no significa que estemos peor.
Significa que estamos atravesando otra estación.

A veces la ira aparece como una tormenta de verano.
Explota.
Se siente intensa.
Incontrolable.

Otras veces la ira no sale.
Y creemos que lo estamos haciendo mal.

Pero no.

Cada árbol vive las estaciones a su ritmo.
Y cada persona vive el duelo a su manera.

Hay días en los que el amor nos llena tanto que sonreímos al recordar.
Y otros en los que ese mismo amor nos desborda y lloramos.

Es la misma emoción.
Solo que en distinta estación.

El duelo no es lineal.
No es una escalera que subes y ya no bajas.

Es un ciclo.

Hay momentos de expansión.
Y momentos de recogimiento.

Hay etapas en las que florecemos.
Y otras en las que soltamos hojas que ya no podemos sostener.

Y lo más importante es entender que ninguna estación es incorrecta.

El invierno no es un error.
Es parte del proceso.

Cuando un árbol pierde sus hojas no está muerto.
Está preparándose.
Está guardando energía.
Está haciendo lo que necesita para volver a florecer.

Con nosotras pasa igual.

Cuando sentimos que volvemos atrás…
cuando después de semanas bien llega un bajón…
cuando pensábamos que ya estaba “superado” y de repente duele otra vez…

No estamos fallando.

Simplemente estamos en otra estación.

El duelo cambia de forma.
Se transforma.
Se mueve.

Y nosotras también.

Por eso es tan importante no compararnos.
No juzgarnos.
No exigirnos estar siempre en primavera.

Habrá días de flores.
Habrá días de ramas desnudas.

Y ambos son válidos.

Porque seguimos siendo el mismo árbol.
Con raíces profundas.
Con historia.
Con memoria.

Y aunque desde fuera parezca que no tenemos nada, por dentro seguimos vivas.

El duelo no nos convierte en otra persona.
Nos transforma según la estación que estemos atravesando.

Y lo único que necesitamos es respetar ese ciclo.

Sin prisa.
Sin juicio.
Sin miedo al invierno.

Porque después del invierno…
siempre vuelve la primavera

Avanzar en el duelo no es olvidar, es integrar desde el amor.

¿ Necesitas hablar?

Estoy aquí para escucharte.

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