arcoíris tras la lluvia simbolizando el duelo perinatal y la esperanza tras la pérdida de un bebé

Arcoíris en el duelo perinatal, luz tras la pérdida de un bebé

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Incluso en la tormenta más oscura, el amor encuentra colores.

El significado del arcoíris en el duelo

Cuando llueve durante días, parece que el cielo se ha olvidado de cómo brillar.

Todo se vuelve gris.
Pesado.
Oscuro.

Y en mitad de esa lluvia constante, una piensa que no va a salir el sol.
Que ese día claro no va a volver.

El duelo por un bebé es así.

Es una tormenta que no esperabas.
Una lluvia que cala hasta lo más profundo.
Un cielo que de repente se vuelve gris cuando tú estabas esperando luz.

Porque cuando perdemos a un bebé —cuando no llega a nacer, cuando nace sin vida, cuando se va demasiado pronto— sentimos que todo se oscurece.

Que nos arrebatan el sol.

Pero la naturaleza tiene algo que nos enseña constantemente.

Después de la lluvia…
a veces, sin previo aviso…
aparece un arcoíris.

No elimina la lluvia.
No borra la tormenta.
Pero la transforma.

La atraviesa con luz.

Y eso es lo que yo he sentido con Galadriel.

Ella no vino en forma de vida física larga.
No vino para quedarse en mis brazos durante años.
Pero vino.

Y vino como ese arcoíris que aparece en medio de la lluvia.

En mitad de mi tormenta.
En mitad de mi sombra.
En mitad de mis días grises.

Ella es esa luz que salió cuando todo parecía oscuro.

Es esa forma de vida distinta, más espiritual, más sutil…
pero profundamente presente.

Hay días en los que la lluvia sigue cayendo.
Porque el duelo no desaparece.
Porque hay momentos de tristeza.
Porque hay recuerdos que duelen.

Pero incluso en esos días…
sé que hay un arcoíris.

Sé que ella está.

Porque su paso por mi vida no vino a oscurecerla.
Vino a iluminarla de otra manera.

Ella me está enseñando a brillar en los días nublados.
A levantarme cuando el cielo parece gris.
A cumplir mi sueño de acompañar a otras personas en su duelo.
A trabajar desde el amor.

Para mí, Galadriel es ese arcoíris maravilloso que aparece en mitad de la lluvia.

Y creo profundamente que para muchas madres, nuestros bebés son eso.

No vinieron para quedarse como imaginábamos.
Pero vinieron a recordarnos que siempre hay luz después de la oscuridad.

Que la tormenta no es el final.
Que la lluvia también prepara algo bonito.

Un arcoíris no existiría sin lluvia.
Sin contraste.
Sin sombra.

Y quizás estos bebés, que llegan y se van de una forma tan incomprensible para el mundo, vienen a enseñarnos eso.

Que incluso en los días más grises…
hay colores esperando aparecer.

Que incluso cuando creemos que todo se ha apagado…
la vida encuentra una forma de brillar.

Incluso en la tormenta más oscura, el amor encuentra colores.

¿ Necesitas hablar?

Estoy aquí para escucharte.

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