- 14/01/2026
- 10:26 am
Celebrar el duelo perinatal desde el amor
Cuando la pérdida de un bebé transforma la forma de vivir el tiempo
Como ya sabéis, tengo dos hijos aquí, en el mundo terrenal.
Y nunca hemos sido de celebrar los cumplemes. Sentía que no era necesario, porque siempre he creído que la vida se celebra cada día, en lo pequeño, en lo cotidiano, en lo que damos por hecho.
Pero cuando llegaste tú, todo cambió.
Tu llegada —aunque no fuera como la imaginábamos— abrió algo muy profundo en mí.
Hiciste que el tiempo se viviera distinto.
Que la presencia tuviera otro significado.
Que el amor dejara de necesitar forma para ser sentido.
Vivir esta pérdida de un bebé durante el embarazo transformó mi manera de estar en el mundo y de comprender el duelo perinatal desde un lugar mucho más consciente y amoroso.
Desde entonces, en casa, cada cumplemes tuyo se vive desde otro lugar.
No desde la ausencia, sino desde la conexión.
No desde la tristeza, sino desde la consciencia.
Cada día de mi vida te hablo.
Pero cada día 27 te siento más cerca.
Con más silencio.
Con más presencia.
Con más alma.
Cada 27 encendemos una vela blanca.
No para pedir, sino para agradecer.
La encendemos con una oración suave, honrándote y reconociendo la luz que sigues trayendo a nuestras vidas, incluso dentro de este proceso de duelo gestacional que seguimos transitando con amor.
Todos los días suena tu canción, pero cada 27 suena distinto, como si el tiempo se detuviera un instante para recordarnos que el amor no entiende de planos, ni de ausencias, ni de despedidas definitivas.
Cada 27 celebramos la vida.
Celebramos el amor que somos.
Celebramos lo afortunados que somos por tenerte acompañándonos desde ese lugar invisible, pero profundamente presente, desde el que nos cuidas, nos guías y nos proteges.
Gracias por elegir un número tan bonito para quedarte a vivir con nosotros.
Y si estás leyendo esto, quiero decirte algo desde el corazón:
si hay alguien en tu vida que ya no está físicamente, pero sigue viviendo en ti, honra su día.
Hazlo a tu manera.
Sin normas.
Sin explicaciones.
Desde el amor más puro.
Acompañar el duelo perinatal y cualquier pérdida gestacional no es olvidar, es aprender a caminar con el amor transformado.
Porque ellos lo sienten.
Y cuando honramos desde el alma, cuando gestionamos el duelo con amor, la vida siempre responde.
A veces no celebramos una ausencia, celebramos un amor que nunca se fue… solo cambió de forma.
Ana Belén

