Mujer escribiendo durante su proceso de duelo perinatal y creación desde el amor

El duelo me enseñó a emprender desde el amor

Inicio / Duelo perinatal / El duelo me enseñó a emprender desde el amor

El duelo me enseñó a emprender desde el amor

De la exigencia al propósito: un cambio profundo en el proceso de duelo

Antes del duelo, yo ya emprendía.

Ya hacía cosas.
Ya soñaba.
Ya tenía ideas.

Pero si soy sincera, muchas veces lo hacía desde la obligación.

Desde el “tengo que”.
Desde el “hay que hacerlo para que funcione”.
Desde la presión por conseguir resultados.

Había ilusión, sí.
Pero también había esfuerzo forzado.

Acción desde la cabeza.
No desde el alma.

Y entonces llegaste tú.

Y también te fuiste.

Y en medio de ese terremoto emocional, de ese vacío, de esa tormenta… algo cambió dentro de mí.

No fue inmediato.
No fue mágico de un día para otro.

Pero empezó a surgir algo distinto.

Una acción inspirada.

Empecé a escribir no porque “tocaba publicar”.
Sino porque lo necesitaba.
Porque me nacía.
Porque me ardía por dentro.

Empecé a crear no por resultados, sino por sentido.

Y es curioso… porque sí, cansa.

Hay días que tengo sueño.
Hay días que el cuerpo pide descanso.
Hay días que podría apagar todo y simplemente no hacer nada.

Pero hay algo más fuerte.

Esa sensación de que lo que estoy haciendo tiene propósito.

Que cuando escribo, no solo estoy escribiendo.
Estoy acompañando.
Estoy abrazando.
Estoy sosteniendo.

Y eso cambia completamente la energía.

Porque cuando haces algo que realmente te llena, el cansancio es distinto.

No es un cansancio vacío.
Es un cansancio que merece la alegría.

Es ese cansancio que aparece cuando has hecho algo que tenía sentido.

Antes emprendía desde la exigencia.

Ahora creo desde el amor.

Y la diferencia es enorme.

Antes buscaba resultados.

Ahora busco impacto.

Antes quería que saliera bien.

Ahora quiero que llegue al corazón de alguien.

Y gracias a ti entendí algo muy importante.

Cuando algo nace desde el alma, no necesita ser forzado.

No necesitas empujarlo.
No necesitas sufrirlo.
No necesitas agotarte luchando.

Fluye.

Sí requiere constancia.
Sí requiere compromiso.
Sí requiere disciplina.

Pero no se siente como una carga.

Se siente como coherencia.

Y eso lo cambia todo.

Si estás emprendiendo, si estás creando, si estás soñando… hazte una pregunta muy sincera:

¿Lo haces porque debes… o porque te llena?

Porque cuando terminas el día y, aunque estés cansada, sientes paz… ahí es.

Cuando terminas el día y piensas “ha merecido la alegría”, aunque haya sido intenso… ahí es.

El duelo me enseñó que el tiempo es demasiado valioso como para gastarlo en cosas que no nos hacen vibrar.

Me enseñó que la vida es demasiado frágil como para vivirla desde la obligación constante.

Me enseñó que cuando haces algo desde el amor, incluso el esfuerzo se vuelve ligero.

No siempre fácil.

Pero sí alineado.

Hoy sé que lo que hago nace de ti.

De tu luz.

De tu paso por mi vida.

Y eso convierte mi trabajo en algo más que trabajo.

Lo convierte en misión.

Así que estés emprendiendo o no, estés creando o no, estés atravesando un duelo o simplemente cuestionándote tu vida…

Si algo te llena de verdad, aunque canse, aunque asuste, aunque requiera valentía… sigue.

Porque ahí es donde vas a ser feliz.

Ahí es donde vas a encontrar sentido.

Ahí es donde tu energía deja de forzarse y empieza a expandirse.

Y cuando algo se hace desde el alma…
no pesa.

Sostiene.

Cuando el propósito nace del amor, deja de pesar y empieza a expandirse.

¿ Necesitas hablar?

Estoy aquí para escucharte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio