Rincón de recuerdo con velas encendidas y fotografía de una bebé en un espacio de duelo perinatal lleno de amor

El duelo vuelve porque seguimos amando

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El duelo vuelve porque seguimos amando

Por qué el dolor reaparece cuando seguimos amando

Hay algo que he aprendido con el tiempo.

Y es que, aunque cambie nuestra forma de ver la muerte…
aunque aprendamos a entenderla desde un lugar más espiritual…
aunque sintamos que las personas siguen estando de otra manera…

el dolor… sigue existiendo.

Porque somos personas.

Y porque amamos.

A lo largo de la vida, todos vamos a pasar por pérdidas.

La muerte de un padre.
De una madre.
De alguien muy querido.
De personas cercanas a nuestro entorno.

Y en mi caso, el duelo perinatal, la pérdida de un hijo, ha sido una de las experiencias más intensas que he vivido.

Una experiencia que me ha cambiado.
Que me ha transformado.
Que me ha enseñado a ver la muerte desde otro lugar.

Desde un lugar más espiritual.
Más consciente.
Más conectado con el alma.

Y aun así…

hay algo que no cambia.

Cada vez que alguien cercano se va…

algo dentro se remueve.

Vuelve ese momento.

Ese punto de dolor.

Esa sensación de vacío.

Ese instante en el que te das cuenta de algo muy real.

Que no vas a volver a ver a esa persona físicamente.

Que no vas a poder abrazarla.
Que no vas a poder compartir momentos como antes.
Que no vas a poder disfrutarla de la misma forma.

Y eso… duele.

Aunque sepas que sigue estando.
Aunque sientas que te acompaña de otra manera.
Aunque tu mente lo entienda…

el corazón siente.

Y aparecen emociones.

Dolor.
Tristeza.
Rabia.
Duda.
Miedo.

Y está bien.

Porque es parte de amar.

A veces pensamos que, después de haber vivido un duelo tan grande, como puede ser el duelo perinatal, ya deberíamos estar “preparados”.

Que ya deberíamos saber gestionarlo todo mejor.
Que ya no debería doler igual.

Y sí…

hay algo que cambia.

La forma de vivirlo.
La forma de entenderlo.
La forma de sostenerlo.

Es posible que, después de haber atravesado un duelo tan profundo, tengas más herramientas.

Más conciencia.
Más capacidad de sostener lo que sientes.

Y puede que, en ciertos momentos, te resulte más fácil volver a levantarte.

Pero eso no significa que no duela.

No significa que no te afecte.

No significa que no vuelvas a sentir.

Porque el amor sigue estando.

Y cuando amas a alguien…

su ausencia siempre se siente.

Por eso creo que es importante entender algo.

No se trata de dejar de sentir.

No se trata de que el dolor desaparezca.

Se trata de aprender a convivir con él.

De darle su espacio.
De permitirte sentir sin juzgarte.

Y de entender que, si duele…

es porque has amado.

Y eso nunca es algo negativo.

Al contrario.

Es lo más bonito que tenemos.

Porque al final, somos eso.

Amor.

Y ese amor es el que nos conecta.

El que nos une.

El que hace que una persona siga viviendo en nosotros, aunque ya no esté físicamente.

Por eso, cada vez tengo más claro algo.

Que es importante aprovechar.

Aprovechar a las personas que tenemos cerca.

Decirles lo que sentimos.

Demostrarles lo que las queremos.

Abrazarlas.

Compartir tiempo.

Porque llega un momento en el que ya no podemos hacerlo de la misma manera.

Y ahí es cuando echamos en falta todo eso.

Por eso hoy, más que nunca, te invito a algo.

A mirar a tu alrededor.

A valorar a las personas que tienes en tu vida.

A no dar por hecho que siempre estarán.

Y a expresar.

A amar.

A decir.

Porque el día que no estén…

ese amor seguirá existiendo…

pero ya no podremos demostrarlo igual.

 

 

El amor es lo que hace que todo tenga sentido, incluso el dolor de una pérdida.

¿ Necesitas hablar?

Estoy aquí para escucharte.

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