Niño abrazando el vientre materno

Lo que el duelo perinatal me enseñó sobre el amor incondicional

Inicio / Duelo perinatal / Lo que el duelo perinatal me enseñó sobre el amor incondicional

Lo que el duelo perinatal me enseñó sobre el amor incondicional

Lo que el duelo perinatal me enseñó sobre el amor incondicional

Vivimos en una sociedad que exige mucho.

Que espera mucho.

Que da, pero con condiciones.

Hago esto por ti… y espero que lo reconozcas.

Te ayudo… pero necesito que me lo devuelvas algún día.

Estoy aquí para ti… mientras tú también estés para mí.

Y lo curioso de todo esto es que muchas veces ni siquiera somos conscientes de que lo estamos haciendo.

Está tan normalizado que se convierte en una forma más de relacionarnos.

Una forma de medir.

De llevar la cuenta.

De equilibrar balances que en realidad nunca se equilibran del todo.

Yo también lo hacía.

Antes del duelo, antes de perder a Galadriel, yo también estaba en ese lugar.

Daba, sí.

Pero esperaba.

Esperaba reconocimiento.

Esperaba reciprocidad.

Esperaba que lo que yo ponía en las relaciones volviera de alguna manera.

Y cuando no volvía, había frustración.

Había decepción.

Había esa sensación de que las cosas no eran justas.

De que los demás no valoraban lo suficiente.

De que yo daba más de lo que recibía.

Y eso generaba un desgaste enorme.

Un desgaste que muchas veces ni siquiera nombraba porque no sabía de dónde venía.

Pero venía de ahí.

De esperar.

De condicionar el amor y la ayuda a lo que el otro pudiera darme a cambio.

Y entonces llegó el duelo perinatal.

Y con él, una de las lecciones más profundas que he recibido en mi vida.

Cuando perdí a Galadriel, cuando me encontré en ese silencio tan grande, algo dentro de mí se recolocó de una manera muy profunda.

Empecé a ver las cosas de otra manera.

Empecé a entender que la vida es mucho más frágil de lo que creía.

Que las personas pueden no estar mañana.

Que el tiempo que tenemos con quienes amamos es un regalo que no está garantizado.

Y desde ese lugar, la pregunta de qué voy a recibir a cambio dejó de tener tanto sentido.

Porque cuando entiendes que todo es temporal, cuando la muerte entra en tu vida de una manera tan cercana y tan íntima, te das cuenta de algo muy importante.

Que lo único que de verdad queda es el amor que das.

No el que recibes.

El que das.

El que pones en cada gesto, en cada palabra, en cada momento compartido con las personas que tienes cerca.

Y ese amor, cuando es de verdad, no necesita condiciones.

No necesita reciprocidad para existir.

No necesita que el otro lo reconozca para tener valor.

Existe porque sí.

Porque nace de un lugar dentro de ti que ya no depende de lo que venga de fuera.

Empecé a hacer las cosas por amor.

Sin calcular.

Sin medir.

Sin llevar la cuenta de lo que daba y lo que recibía.

Y algo muy bonito ocurrió.

Que al dejar de esperar, el desgaste desapareció.

Que al dejar de condicionar, las relaciones se volvieron más ligeras.

Que al dar desde el amor de verdad, sin expectativas, algo dentro de mí se llenó de una manera que nunca había sentido antes.

Porque dar sin esperar nada a cambio no te vacía.

Al contrario.

Te llena.

Te conecta con algo más grande que tú misma.

Te recuerda que el amor, el de verdad, no es un intercambio.

Es una forma de estar en el mundo.

No te digo que sea fácil.

No te digo que desde el primer momento puedas hacerlo sin que aparezca esa vocecita que espera algo a cambio.

Es un proceso.

Es un trabajo interior que lleva tiempo.

Pero cuando empiezas a hacerlo, cuando empiezas a dar desde ese lugar más limpio y más libre, algo en tu vida cambia de manera muy profunda.

Las relaciones cambian.

La energía cambia.

Tú cambias.

Y todo eso, para mí, nació del duelo por la pérdida de mi hija.

De entender que la vida no siempre da lo que esperas.

Pero que el amor que tú eliges dar, ese sí está siempre en tus manos.

Y eso nadie te lo puede quitar.

Gracias, Galadriel, por enseñarme que el amor más bonito es el que se da sin pedir nada a cambio.

 

"Gracias al duelo entendí que amar sin esperar nada a cambio es la forma más grande de querer."

¿ Necesitas hablar?

Estoy aquí para escucharte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio