- 27/05/2026
- 8:19 am
Cuando el amor se multiplica en el duelo
Nombrar a un bebé también es una forma de mantenerlo presente
Hay algo que he hecho desde el primer momento.
Y es nombrarte.
Decir tu nombre.
Hablar de ti.
Incluirte en las conversaciones.
No esconderte.
No silenciarte.
Y con el tiempo me he dado cuenta de algo muy bonito.
Nombrarte… ha hecho que el mundo también te ame.
Porque cuando decides no callar, cuando decides compartir, cuando decides hablar de tu hija con naturalidad, con amor…
las personas que te rodean también conectan.
También sienten.
También se acercan.
Y eso ha traído algo que no esperaba.
Los detalles.
Los regalos.
Los gestos.
Pequeñas cosas que, en realidad, son enormes.
Una fotografía de nuestras manos.
Un peluche.
Una figurita.
Una flor de cristal.
Un colgante.
Una concha del mar.
Un retrato.
Una estrella.
Cada uno de esos regalos tiene algo en común.
No son solo objetos.
Son amor.
Son recuerdo.
Son presencia.
Son una forma de decir:
“Yo también la tengo en mi corazón.”
Y eso… es algo que me emociona profundamente.
Porque me he dado cuenta de algo muy importante.
No solo nosotros te amamos.
No solo nosotros te sentimos.
Las personas que nos rodean… también lo hacen.
Personas que nos quieren.
Personas que viven el día a día con nosotros.
Personas que, aunque no te hayan conocido físicamente…
te han hecho un espacio en su vida.
Y eso es algo que no se puede explicar con palabras.
Es algo que se siente.
Porque cada vez que alguien ha tenido un detalle contigo…
no ha sido solo un regalo.
Ha sido un gesto de amor hacia ti.
Hacia nosotros.
Hacia lo que representas en nuestra vida.
Ha sido una forma de acompañar.
De estar.
De decir sin palabras que también forman parte de este proceso.
Y gracias a todos esos detalles…
tú estás aún más presente.
Porque sí, en casa tenemos cosas que hemos puesto nosotros.
Hemos creado nuestro espacio.
Nuestro rinconcito.
Nuestro lugar donde sentirte cerca.
Pero gracias a todas esas personas…
ese espacio ha crecido.
Se ha llenado.
Se ha expandido.
Ahora no estás solo en un rincón.
Estás en muchos.
En pequeñas esquinas de la casa.
En estanterías.
En mesitas.
En lugares que vemos cada día.
Y cada uno de esos detalles nos recuerda algo.
Que el amor no se ha quedado solo en nosotros.
Que el amor ha salido fuera.
Que ha llegado a otros corazones.
Y que desde ahí… ha vuelto multiplicado.
Porque eso es lo que tiene el amor cuando se comparte.
No se divide.
No se pierde.
Se multiplica.
Se expande.
Se transforma.
Y eso es lo que ha pasado contigo.
Has llegado a más personas.
Has sido sentida por más personas.
Has sido amada por más personas.
Y todo eso… gracias a no silenciarte.
Gracias a nombrarte.
Gracias a permitir que el mundo también te conociera, a su manera.
Por eso hoy, más que nada, quiero agradecer.
A cada persona que ha tenido un gesto.
A cada persona que ha hecho un regalo.
A cada persona que, de alguna forma, ha querido dejar una parte de su amor hacia ti.
Gracias.
Porque cada detalle cuenta.
Porque cada gesto suma.
Porque cada muestra de amor… se queda.
Y porque gracias a todo eso…
tú estás más presente que nunca.
Y porque gracias a todo eso…
me doy cuenta de que el amor, cuando es real…
no se queda en un solo lugar.
Se comparte.
Y al compartirse…
crece.
El amor se multiplica cuando se comparte.
Ana Belén

