Mujer sonriendo frente a una puerta de madera, como símbolo de vivir el duelo perinatal desde el amor y la libertad

Cómo vivir el duelo perinatal desde el amor

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Puedes elegir cómo vivir tu duelo aunque nadie te lo haya enseñado

Las creencias que heredamos sobre el duelo

Hay algo que llevamos dentro desde pequeños y que muchas veces no cuestionamos.

Creencias.

Formas de ver el mundo.

Maneras de entender lo que nos pasa.

Cosas que nos fueron enseñando, poco a poco, sin que nosotras eligiéramos si las queríamos o no.

La familia.

La sociedad.

El entorno.

Todos fueron dejando su huella en cómo vemos la vida.

Y también en cómo vemos la muerte.

Y también en cómo vemos el duelo.

Porque sobre el duelo también nos enseñaron cosas.

Que hay que ser fuerte.

Que el tiempo lo cura todo.

Que hay que seguir adelante.

Que no hay que hablar demasiado de ello.

Que la muerte es algo oscuro que mejor no mirar.

Que llorar demasiado no es sano.

Que en algún momento hay que «superarlo» y volver a la normalidad.

Y todas esas creencias, aunque nadie nos las enseñó con mala intención, nos hacen daño.

Nos hacen sentir que estamos fallando si no cumplimos con ellas.

Nos hacen sentir que algo está mal en nosotras si el dolor no desaparece cuando se supone que debería.

Nos hacen vivir el duelo perinatal, o cualquier duelo, desde un lugar muy alejado de la verdad.

Y lo más importante de todo.

Nos hacen creer que así tiene que ser.

Que no hay otra manera.

Que lo que nos enseñaron es lo único que existe.

Pero no es verdad.

Tú no eres lo que te enseñaron.

Y el duelo no tiene que ser lo que te dijeron que era.

Yo lo aprendí cuando perdí a Galadriel.

Cuando el duelo perinatal llegó a mi vida y me enfrenté de golpe a todas esas creencias que llevaba dentro sin saberlo.

Al principio, sin darme cuenta, intenté seguir el guion que me habían enseñado.

Ser fuerte.

No hablar demasiado.

No incomodar a los demás con mi dolor.

Pensar que con el tiempo pasaría.

Pero no funcionaba.

Porque ese guion no era mío.

Era lo que me habían dado.

Y lo que me habían dado no encajaba con lo que yo sentía.

No encajaba con el amor tan enorme que tenía dentro.

No encajaba con la necesidad de nombrarla, de sentirla, de integrarla en mi vida.

No encajaba con la intuición de que había otra manera de vivir esto.

Y entonces tomé una decisión que lo cambió todo.

Decidí cuestionar lo que me habían enseñado.

Decidí preguntarme si esas creencias sobre el duelo eran realmente mías.

Si las había elegido yo.

Si me servían.

Si me hacían bien.

Y la respuesta fue no.

No las había elegido.

No me servían.

Y podía cambiarlas.

Eso es algo que quiero que te quede muy dentro si estás leyendo esto.

Puedes cambiar la manera en que vives tu duelo.

No estás obligada a seguir el guion que te dieron.

No estás obligada a ser fuerte cuando necesitas romperte.

No estás obligada a superar nada en ningún plazo.

No estás obligada a guardar silencio cuando necesitas hablar.

No estás obligada a vivir la pérdida gestacional o el duelo perinatal desde el miedo y la oscuridad.

Puedes elegir otra manera.

Puedes elegir mirar el duelo desde el amor.

Desde la conciencia.

Desde la espiritualidad, si eso resuena contigo.

Desde la gratitud por lo que fue, aunque duela lo que no pudo ser.

Puedes elegir integrar a tu hijo o a tu hija en tu vida de una manera diferente.

Nombrándolo.

Sintiéndolo presente.

Dejando que su amor siga formando parte de ti aunque su cuerpo ya no esté.

No te digo que sea fácil.

No te digo que sea rápido.

Te digo que es posible.

Porque yo lo he vivido.

Porque he visto cómo cambiar las creencias que tenía sobre el duelo ha cambiado también la manera en que lo vivo.

No lo ha hecho menos doloroso.

Pero sí más consciente.

Más amoroso.

Más mío.

Y eso marca una diferencia enorme.

Tú no eres lo que te enseñaron sobre el dolor.

Tú no estás limitada por lo que no hiciste antes.

Puedes empezar hoy.

Puedes decidir hoy que el duelo de tu hijo o de tu hija no va a ser lo que te dijeron que tenía que ser.

Puede ser algo tuyo.

Algo construido desde el amor.

Algo que, aunque duela, también te enseñe.

Que también te abra.

Que también te transforme.

Porque eso también es el duelo.

Y nadie te lo puede quitar.

Gracias, Galadriel, por enseñarme que las creencias que no elegí no tienen por qué definirme.

 

"El duelo más libre es el que construyes tú, desde el amor y sin el guion de nadie."

¿ Necesitas hablar?

Estoy aquí para escucharte.

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