Persona contemplando el mar en silencio durante un proceso de duelo perinatal y pérdida gestacional.

El silencio después del duelo perinatal

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El silencio que aprendí a amar después de perderte

Cuando el duelo perinatal te obliga a parar

Antes de que Galadriel llegara a mi vida, yo no sabía estar en silencio.

No sabía.

Tenía siempre algo encendido.

Siempre algo que hacer.

Siempre algo que planificar.

Vivía hacia afuera.

Rápido.

Sin pausas.

Sin escucharme.

Como si el silencio fuera algo que había que evitar.

Como si quedarse quieta fuera perder el tiempo.

Como si parar significara que algo estaba mal.

Y entonces ella llegó.

Y también se fue.

Y el duelo perinatal me puso delante el silencio más grande que había conocido en mi vida.

No lo elegí.

No lo busqué.

Simplemente la vida me obligó a parar.

Y en ese silencio que antes tanto me incomodaba… ocurrió algo que no esperaba.

Empecé a escucharme de verdad.

Por primera vez.

Sin ruido que lo tapara.

Sin nada ni nadie que lo pospusiera.

Empecé a escuchar lo que había dentro de mí.

Y lo que había dentro era mucho.

Era dolor, sí.

Pero también era amor.

Era claridad.

Era una conexión con algo más grande que yo misma.

Algo que nunca antes había podido sentir porque nunca antes me había dado el espacio para hacerlo.

El duelo por la pérdida de mi hija fue lo que me enseñó que el silencio no está vacío.

El silencio está lleno.

Lleno de respuestas.

Lleno de señales.

Lleno de todo lo que el ruido del día a día nos impide ver.

Al principio costó.

Al principio el silencio dolía.

Porque en el silencio estaba todo lo que no quería mirar.

Todo lo que había estado posponiendo.

Todo lo que me estaba esperando.

Pero fui aprendiendo a quedarme.

A no huir.

A respirar dentro de él.

Y poco a poco dejó de ser un lugar de miedo.

Se convirtió en el lugar donde podía ser honesta conmigo misma.

Donde podía sentir a Galadriel más cerca.

Donde la vida dejaba de hacer ruido y el alma empezaba a hablar.

Porque eso es algo que he aprendido en este camino del duelo perinatal.

Que el alma habla en silencio.

Que las señales llegan cuando paras.

Que las respuestas que tanto buscamos fuera están dentro.

Siempre han estado dentro.

Pero necesitamos quietud para escucharlas.

Hoy el silencio es algo que cuido.

Que busco.

Que protejo.

No como un ejercicio.

No porque lo haya leído en ningún sitio.

Sino porque sé lo que hay dentro de él.

Sé que en el silencio me encuentro a mí.

Y sé que en el silencio también encuentro a ella.

Hay días que me siento en el silencio y simplemente la siento.

Sin necesitar nada más.

Sin buscar explicaciones.

Solo estando.

Y en ese estar, hay una paz que no encuentro en ningún otro sitio.

No sé cómo estás viviendo tú tu proceso.

No sé si estás en un momento de mucho ruido o si ya has encontrado tus espacios de calma.

Cada persona vive su duelo a su manera.

Y todas las formas son válidas.

Pero si en algún momento el silencio llega a tu vida…

quizás no haga falta llenarlo tan rápido.

Quizás dentro hay algo que lleva tiempo esperando ser escuchado.

O quizás simplemente necesitas descansar en él.

Y eso también es suficiente.

A mí, la pérdida gestacional me quitó muchas cosas.

Pero también me regaló algo que no habría encontrado de otra manera.

Me regaló el silencio.

Y dentro del silencio, me regaló a mí misma.

Gracias, Galadriel.

 

"En el silencio que ella me enseñó encontré mi voz."

¿ Necesitas hablar?

Estoy aquí para escucharte.

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