mar en calma junto a la costa como símbolo de duelo, paz y sanación emocional

Mi duelo, el maestro que no elegí. Duelo perinatal y transformación

Inicio / Duelo perinatal / Mi duelo, el maestro que no elegí. Duelo perinatal y transformación

Mi duelo, el maestro que no elegí

El duelo perinatal: cuando el dolor transforma tu vida

Hay algo que con el tiempo he empezado a entender sobre mi propio duelo.

Y sé que quizá no todas las personas lo vean de la misma manera.
Sé que puede ser una forma difícil de comprender para algunas personas.

Pero es la verdad que hoy siento dentro de mí.

Cuando miro hacia atrás y pienso en todo lo que ocurrió aquel 27 de octubre, me doy cuenta de algo que antes no era capaz de ver.

La vida me estaba preparando para algo.

Para entrar en un duelo que, aunque fue doloroso, también iba a transformar profundamente mi vida.

Durante mucho tiempo pensamos que el duelo es solo dolor.

Que es una etapa triste.
Un proceso oscuro.
Algo que simplemente hay que atravesar hasta que pase.

Pero con el tiempo he empezado a verlo de otra manera.

Para mí, el duelo se ha convertido en un maestro.

Y sé que decir esto puede resultar duro.

Porque nadie desea pasar por un duelo.
Nadie desea perder a un hijo.
Nadie desea atravesar una experiencia así.

Yo tampoco lo habría elegido.

Pero cuando miro mi vida ahora, veo algo que antes no estaba.

Veo un propósito.

Si Galadriel estuviera físicamente aquí, probablemente mi vida seguiría un camino muy distinto.

Quizá no estaría escribiendo estos textos.
Quizá no estaría acompañando a otras madres.
Quizá no estaría creando espacios donde las personas pueden hablar del duelo sin miedo.

No estaría organizando talleres donde nos reunimos para compartir, para llorar, para hablar, para pintar lo que sentimos, para abrir conversaciones que muchas veces nadie se atreve a abrir.

Y eso es algo que hoy forma parte de mi vida.

Gracias al duelo he conocido mujeres maravillosas.
Madres increíbles que están atravesando procesos muy duros y que, cuando encuentran un espacio donde pueden hablar sin sentirse juzgadas, empiezan a respirar de otra manera.

He visto cómo compartir el dolor también puede traer luz.

Cómo hablar de lo que duele puede empezar a sanar.

Cómo una conversación sincera puede hacer que una madre se sienta menos sola.

Y entonces entiendo algo.

Si yo no hubiera pasado por este duelo, nada de esto estaría ocurriendo.

No habría creado esta comunidad.

No habría sentido la necesidad tan fuerte de hablar de este tema.

Un tema que durante mucho tiempo ha sido casi un tabú.

Un tema que muchas veces se esconde.
Se tapa.
Se vive en silencio.

Yo tuve mucha suerte con el equipo que me acompañó en el hospital.
Tuve personas que me sostuvieron en un momento muy difícil.

Pero también sé que no todo el mundo tiene esa suerte.

Sé que hay mujeres que atraviesan estas experiencias sintiéndose completamente solas.

Y por eso siento que hablar de esto es necesario.

Porque cuando algo se habla, cuando se comparte, cuando se pone luz sobre ello… deja de ser un lugar oscuro.

Por eso hoy puedo decir algo que quizá a algunas personas les resulte difícil de escuchar.

Estoy agradecida a mi duelo.

No agradecida por el dolor.
No agradecida por la pérdida.

Pero sí agradecida por lo que ese duelo ha despertado en mí.

Por la transformación.

Por el aprendizaje.

Por el camino que se ha abierto delante de mí.

Hoy siento que el duelo ha sido ese empuje que me ha llevado a luchar por algo que realmente importa.

A querer que este tema se hable más.
A querer que deje de ser un silencio incómodo.

A querer acompañar a otras personas que están atravesando lo mismo.

Y por eso, cuando pienso en todo lo que está naciendo de este proceso, lo veo claro.

Mi duelo se ha convertido en un maestro.

Un maestro que no elegí.

Pero que ha llegado para enseñarme algo muy profundo sobre la vida, sobre el amor y sobre el poder de acompañarnos unos a otros en los momentos más difíciles.

Y si hoy puedo estar aquí, escribiendo, compartiendo y acompañando a otras madres que atraviesan su propio duelo…

es, en gran parte, gracias a él.

Algunos maestros llegan disfrazados de dolor.

¿ Necesitas hablar?

Estoy aquí para escucharte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio