ALT Pareja abrazada frente al mar representando el duelo perinatal en pareja

El duelo perinatal en pareja: el dolor de los padres

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El duelo perinatal en pareja: el dolor de los padres también existe

El duelo perinatal también es de los padres

Quiero hablar de algo que no se habla suficiente.

De algo que he vivido muy de cerca y que me parece profundamente injusto.

Del duelo de los padres.

De ellos.

De los hombres que están al lado de sus parejas cuando la vida les da el golpe más grande que pueden imaginar.

De los padres que también pierden a un hijo o una hija.

Y que, sin embargo, para esta sociedad, parecen no tener el mismo derecho a romperse.

Cuando perdimos a Galadriel, yo tuve tiempo.

Tuve la baja.

Tuve semanas para estar en el sofá sin tener que ir a ningún sitio.

Sin tener que aguantar.

Sin tener que fingir.

Tiempo para llorar.

Para no estar bien.

Para procesar, poco a poco, lo que había pasado.

Y eso, aunque nunca es suficiente, es algo.

Es un espacio.

Es un permiso para sentir.

Pero él no lo tuvo.

Jordi se fue por esa puerta, desanimado, sin ganas, cargando con todo lo que yo también cargaba.

Y tuvo que seguir.

Tuvo que ir a trabajar.

Tuvo que relacionarse con personas.

Tuvo que sostener una cara cuando por dentro estaba roto.

Y eso me parece injusto.

Profundamente injusto.

Porque él también la quería.

Porque él también se imaginó su vida con ella.

También se imaginó cogerla en brazos por primera vez.

También se imaginó ese momento en el hospital de otra manera.

También se imaginó que ella sería una más en casa, creciendo junto a sus hermanos.

También tenía sueños con ella.

También tenía amor para darle.

Y también los perdió.

El duelo perinatal no es solo de las madres.

Es de los dos.

Es de toda la familia.

Y sin embargo, la sociedad trata el duelo de un padre como algo secundario.

Como si su dolor fuera menor.

Como si ellos tuvieran que ser los fuertes, los que sostienen, los que siguen adelante sin tiempo para caerse.

Y eso no está bien.

Quiero decirlo públicamente y sin miedo.

Un padre que pierde a un hijo debería tener el mismo derecho a parar.

A no estar bien.

A tomarse el tiempo que necesita para procesar una pérdida que también le pertenece.

Porque a ellos tampoco les avisaron.

Porque ellos también amaban a ese bebé antes de que llegara.

Porque su dolor es tan real y tan profundo como el nuestro.

Y encima de todo, muchas veces tienen que cargar con algo más.

Con vernos a nosotras.

Con sostenernos cuando ellos mismos no se sostienen.

Con ser el pilar cuando por dentro están temblando.

Yo lo vi en Jordi.

Vi cómo salía por esa puerta cada mañana sabiendo que yo me quedaría sola en casa durante todas esas horas.

Vi cómo volvía y me preguntaba cómo estaba cuando él también necesitaba que alguien le preguntara a él.

Y sé que sin él, sin su presencia, sin su amor callado y constante, yo no habría podido sostenerme de la misma manera.

Porque muchas veces son ellos los que nos mantienen en pie cuando nosotras no podemos.

Y lo hacen desde su propio dolor.

Desde su propio duelo.

Desde su propia pérdida.

Esto tiene que cambiar.

Tiene que cambiar la forma en que esta sociedad mira el duelo de los padres.

Tiene que cambiar la manera en que los tratamos cuando pierden a un hijo.

Tiene que haber un reconocimiento real de que ellos también necesitan tiempo.

Que ellos también necesitan espacio para no estar bien.

Que el duelo perinatal en pareja es un duelo compartido y merece ser tratado como tal.

No sé cuándo cambiará esto.

No sé si cambiará pronto.

Pero sí sé que hablar de ello es el primer paso.

Que nombrarlo es importante.

Que visibilizar el dolor de los padres es una forma de honrar también su amor.

Porque ellos también aman.

Porque ellos también añoran.

Porque ellos también sufren.

Y merecen que el mundo lo sepa.

Gracias, Jordi, por quedarte.

Por sostenerme cuando tú también necesitabas que te sostuvieran.

Por amar a Galadriel desde el primer momento y para siempre.

 

"Ellos también aman. También sufren. Ya es hora de que el mundo lo vea."

¿ Necesitas hablar?

Estoy aquí para escucharte.

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