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Recuperar la ilusión después del duelo perinatal

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Volver a ilusionarte después del duelo también es avanzar

Al principio de mi duelo gestacional hubo un momento en el que sentí que se me había apagado la ilusión por todo.

Y creo que es comprensible.

Cuando tu vida cambia de una forma tan brusca, cuando muere tu bebé y tienes que aprender a convivir con una realidad que jamás habías imaginado, hay cosas que durante un tiempo dejan de tener importancia.

Planes que antes te hacían ilusión y que de repente ya no te dicen nada. Cosas que esperabas con ganas y que ahora te resultan indiferentes. Incluso momentos que deberían hacerte feliz y que no consiguen despertar en ti lo que despertaban antes.

En mi caso fue así.

No es que no quisiera volver a disfrutar. Es que durante un tiempo simplemente no podía sentir esa ilusión de la misma manera.

Mi cabeza, mi cuerpo y mi corazón estaban en otro lugar.

Pero el duelo fue avanzando. O quizá fui yo la que aprendió a caminar dentro de él.

Y un día, paso a paso, empezaron a aparecer pequeñas cosas que volvían a hacerme ilusión.

La ilusión también puede volver después del duelo

No recuerdo un momento exacto en el que dijera: “Ya está, vuelve a hacerme ilusión vivir”.

No ocurrió así.

Fue mucho más sutil.

Pequeños planes. Ideas. Proyectos. Momentos con mi familia. Cosas que empezaba a imaginar y que conseguían despertar dentro de mí esas ganas de que algo llegara.

Y entonces entendí algo que para mí ha sido muy importante durante mi proceso de duelo:

Tener ilusión por algo me ayuda a avanzar.

No porque haga desaparecer el dolor.

No porque olvide a Galadriel.

No porque mi duelo haya terminado.

Sino porque la ilusión me conecta de nuevo con la vida.

Cuando tengo algo que me hace ilusión, siento ganas. Me implico. Imagino. Creo. Organizo. Disfruto incluso antes de que aquello ocurra.

Y eso cambia mi manera de vivir el presente.

Hacer las cosas con ilusión cambia cómo las vivimos

Me he dado cuenta de que no es lo mismo hacer algo simplemente porque toca hacerlo que hacerlo con ilusión.

Cuando pongo ilusión en algo, mi energía cambia.

Me pasa con este blog, con mis talleres, con mis proyectos, con los planes familiares y también con cosas muchísimo más pequeñas.

Cuando algo me hace ilusión, lo preparo de otra manera. Lo disfruto más. Le pongo más cariño. Y muchas veces incluso siento que las cosas fluyen de una forma diferente porque yo también estoy viviendo ese proceso desde otro lugar.

No significa que todo vaya a salir siempre como quiero.

La vida ya me ha enseñado que no podemos controlarlo todo.

Pero sí puedo elegir cómo quiero implicarme en aquello que estoy viviendo.

Y yo quiero hacerlo con ilusión siempre que pueda.

Porque he descubierto que la ilusión no está únicamente en conseguir algo; también está en todo lo que sentimos mientras caminamos hacia ello.

Volver a ilusionarte no significa dejar atrás a tu bebé

Después de la muerte de un bebé también pueden aparecer sentimientos difíciles cuando empezamos a disfrutar otra vez.

Quizá un día te descubres riéndote.

Te apetece hacer un plan.

Empiezas un proyecto.

Organizas un viaje.

Vuelves a sentir esas mariposas cuando esperas algo bonito.

Y puede aparecer una pregunta incómoda: ¿cómo puedo estar sintiendo esto después de todo lo que ha ocurrido?

Desde mi experiencia he aprendido que volver a ilusionarme no significa que ame menos a mi hija.

Galadriel sigue formando parte de mí y de nuestra familia.

Su lugar no cambia porque yo vuelva a reír, porque tenga proyectos o porque haya cosas que me hagan feliz.

De hecho, gran parte de lo que hoy hago con ilusión nació precisamente después de ella.

Para mí, avanzar en el duelo nunca ha significado dejar atrás a Galadriel.

Ha significado aprender a seguir caminando llevándola conmigo.

No tienes que obligarte a recuperar la ilusión

También quiero dejar algo muy claro.

Si estás viviendo un duelo gestacional y ahora mismo no encuentras absolutamente nada que te haga ilusión, no tienes que forzarte.

Quizá estás en esos primeros días en los que levantarte de la cama ya supone muchísimo.

Quizá todavía no quieres hacer planes.

Quizá alguien intenta animarte diciéndote que tienes que salir, distraerte o buscar cosas que te hagan feliz y tú simplemente no puedes.

Tu momento también merece ser respetado.

Yo no creo que la ilusión pueda imponerse.

Creo que vuelve cuando estamos preparados para dejarle un pequeño espacio.

Y a veces empieza por algo diminuto.

No tiene que ser un gran proyecto ni un cambio de vida.

Puede ser esperar que llegue el fin de semana. Prepararte tu comida favorita. Ir a ver el mar. Quedar con alguien con quien te sientes en paz. Empezar a leer un libro. Hacer algo con tus manos. Organizar un pequeño plan con tu familia.

Cualquier cosa que consiga despertar dentro de ti un:

“Tengo ganas de esto”.

La ilusión me ayudó a volver a mirar hacia delante

Mi duelo me ha enseñado muchísimo sobre vivir el presente.

Pero vivir el presente no significa que no podamos tener ganas de lo que está por venir.

Hoy entiendo que ambas cosas pueden convivir.

Puedo disfrutar de lo que tengo ahora y, al mismo tiempo, emocionarme pensando en algo que llegará mañana.

Puedo echar de menos físicamente a mi hija y sentir una ilusión enorme por un nuevo proyecto.

Puedo tener un día triste y seguir teniendo ganas de algo.

Porque el duelo no elimina nuestra capacidad de volver a sentir emociones bonitas.

A veces quedan escondidas durante un tiempo.

Y cuando empiezan a regresar, aunque sea de una manera pequeña, podemos permitirnos recibirlas.

Yo he aprendido que necesito ilusión en mi vida.

Necesito tener cosas que me hagan levantarme con ganas. Crear proyectos que me emocionen. Preparar planes. Imaginar. Soñar. Tener pequeños motivos que me hagan pensar con una sonrisa en lo que está por venir.

No para escapar de mi duelo.

Sino porque también quiero vivir.

Y quizá esa sea una de las cosas más bonitas que he aprendido durante este camino: después de sentir que la ilusión se había apagado, descubrir que todavía podía volver a encenderse.

Y cuando volvió, entendí que no estaba traicionando mi duelo.

Estaba aprendiendo a vivir con él.

“La ilusión no borró mi dolor; simplemente volvió a encender una parte de mí que durante un tiempo se había apagado.”

El Amor del Duelo, el libro

Este libro no pretende decirte cómo debes vivir tu pérdida. Pretende recordarte que no estás sola.

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Estoy aquí para escucharte.
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