Camino entre flores silvestres y puente rojo que simbolizan las señales y el camino recorrido durante el duelo perinatal

Las señales en el duelo perinatal que entendemos después

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Cuando el duelo te hace ver las señales del pasado

La espiritualidad como apoyo en el duelo perinatal

Hay momentos en la vida en los que sentimos que estamos solos.

Que el universo, Dios, la energía…
o como cada uno quiera llamarlo…

nos ha abandonado.

Momentos en los que no entendemos nada.

En los que nos preguntamos:

“¿Por qué a mí?”
“¿Para qué está pasando esto?”
“¿Dónde están las señales?”

Y es completamente normal sentirlo así.

Porque cuando atravesamos un duelo, y especialmente un duelo perinatal, todo se tambalea.

Nuestra forma de ver la vida.
Nuestra forma de entender la muerte.
Nuestra forma de sentir.

Pero hay algo que me ha pasado a mí.

Y que, cuando lo he visto con perspectiva, me ha dado mucha paz.

El otro día me puse a reflexionar.

A mirar hacia atrás.

A observar mi camino antes de todo lo que ocurrió.

Y me di cuenta de algo muy importante.

La vida ya me estaba preparando.

Antes de que pasara todo.

Antes de que llegara el duelo.

Antes de que tuviera que vivir algo tan duro.

La vida ya me estaba enviando señales.

Y no señales grandes.

No señales evidentes.

Sino pequeñas cosas que, en su momento, parecían casualidad.

Pero que ahora… tienen todo el sentido.

Yo ya tenía una conexión espiritual, pero no estaba tan conectada con todo lo que hay después de la muerte.

No leía sobre ese tema.
No escuchaba ese tipo de contenido.
No tenía esa mirada.

Pero, poco a poco, empezaron a llegar cosas.

Personas.

Historias.

Contenido.

Libros que hablaban de la muerte desde otro lugar.

Libros que explicaban que la muerte no es el final.

Que cuando el cuerpo se va… el alma continúa.

Podcasts que hablaban de experiencias cercanas a la muerte.

De personas que habían estado en ese “otro lado” y habían vuelto.

De médicos.
De cirujanos.
De personas que estudiaban todo eso desde una mirada científica… pero también espiritual.

Y todo eso empezó a aparecer en mi vida.

Sin buscarlo.

Sin entender muy bien por qué.

Simplemente… llegó.

Y en ese momento no le di la importancia que tiene ahora.

Pero hoy, cuando miro atrás…

lo veo claro.

Todo eso me estaba preparando.

Me estaba dando herramientas.

Me estaba abriendo la mente.

Me estaba enseñando a ver la muerte desde otro lugar.

Para que, cuando llegara el momento…

pudiera vivirlo de una forma distinta.

Sé que esto puede ser difícil de entender.

Sé que hay personas a las que esto no les resonará.

Porque cuando estamos en el dolor, muchas veces nos cerramos.

Nos protegemos.

Nos aferramos a lo que conocemos.

Y es normal.

Pero también creo que, cuando abrimos un poquito la mente…

y miramos atrás…

podemos empezar a ver cosas.

Podemos empezar a entender que nada es casualidad.

Que la vida, de alguna manera, nos va preparando.

Nos va colocando.

Nos va guiando.

Aunque en el momento no lo entendamos.

Y eso no hace que el dolor desaparezca.

No hace que el duelo sea fácil.

Pero sí puede hacer que lo vivas desde otro lugar.

Desde un lugar con más conciencia.

Con más presencia.

Con más conexión.

En mi caso, estoy profundamente agradecida.

Agradecida de que la vida me pusiera en el camino todo eso.

Agradecida de haber podido ver este duelo desde una perspectiva más espiritual.

Agradecida de poder sentir que, aunque físicamente no esté…

mi hija sigue estando de otra manera.

Y eso, para mí, lo cambia todo.

Por eso hoy quiero invitarte a algo.

Si estás pasando por un duelo…

para un momento.

Mira hacia atrás.

Observa tu camino.

Y pregúntate:

¿La vida me ha ido dejando señales?
¿Me ha ido mostrando algo?
¿Me ha ido preparando, aunque yo no lo supiera?

Porque muchas veces, las respuestas no están solo en el presente.

También están en todo lo que vino antes.

Y cuando lo ves…

algo dentro de ti se recoloca.

Y el camino, aunque siga siendo duro…

empieza a tener un poco más de sentido.

A veces las señales llegan antes de que entendamos para qué.

¿ Necesitas hablar?

Estoy aquí para escucharte.

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