- 08/06/2026
- 8:55 am
Plasmar tu duelo para darte cuenta del camino que has recorrido
El arte como herramienta para gestionar el duelo perinatal
Hay veces que sentimos que no avanzamos.
Que seguimos en el mismo punto.
Que el dolor sigue siendo el mismo.
Que nada ha cambiado.
Y en el duelo, esta sensación aparece muchas veces.
Porque el proceso no es lineal.
Porque hay días buenos… y días muy duros.
Porque hay momentos en los que parece que estás bien… y otros en los que todo vuelve.
Y eso puede hacerte pensar que no estás avanzando.
Pero la realidad es otra.
Sí estás avanzando.
Aunque a veces no lo parezca.
En mi caso, hubo algo que empezó de una forma muy sencilla.
Un día, sin pensarlo mucho, se me ocurrió pintar.
Coger un lienzo.
Y simplemente dejarme llevar.
Sin reglas.
Sin expectativas.
Sin pensar si estaba bien o mal.
Solo pintar lo que sentía en ese momento.
Si estaba triste… lo pintaba.
Si estaba enfadada… lo pintaba.
Si sentía rabia… lo pintaba.
Si estaba en calma… también.
Era como sacar todo lo que llevaba dentro… pero sin palabras.
Dejando que fuera la mano, el pincel y el momento quienes hablaran.
Y sin darme cuenta, eso se convirtió en algo muy especial.
Porque cada pintura era un reflejo de un momento concreto de mi duelo.
De cómo estaba ese día.
De cómo me sentía en ese instante.
De lo que mi cuerpo y mi mente estaban atravesando.
Y en ese momento, yo lo entendía.
Sabía lo que estaba sintiendo.
Sabía lo que estaba saliendo.
Pero la magia no está solo en pintar.
La magia viene después.
Cuando pasa el tiempo.
Cuando vuelves a mirar ese lienzo.
Cuando te encuentras con esa pintura meses después.
Y entonces… algo cambia.
Ya no la ves igual.
Ya no sientes lo mismo al mirarla.
Ya no conectas con ese cuadro desde el mismo lugar.
Y es ahí donde te das cuenta de algo muy importante.
Has avanzado.
Ese momento que quedó plasmado ahí… ya no es tu presente.
Ese dolor que estaba en ese trazo… ya no lo sientes igual.
Esa emoción que estaba en ese color… ha cambiado.
Se ha transformado.
Y eso es algo muy bonito.
Porque te permite ver tu camino.
Te permite darte cuenta de todo lo que has recorrido.
De todo lo que has sostenido.
De todo lo que has atravesado.
Porque muchas veces, cuando estamos dentro del duelo, no somos capaces de verlo.
No vemos el avance.
No vemos el cambio.
Pero cuando tienes algo que lo refleja…
todo se hace más evidente.
Por eso, para mí, pintar se ha convertido en una herramienta muy especial.
No solo como forma de expresión.
Sino como forma de conciencia.
Cada cuadro es una parte de mi proceso.
Cada lienzo es un momento de mi camino.
Cada trazo es una emoción que en su día necesitó salir.
Y cada vez que vuelvo a ellos…
no solo recuerdo.
También entiendo.
También agradezco.
Porque veo cómo he cambiado.
Cómo he evolucionado.
Cómo, poco a poco, voy viviendo el duelo de otra manera.
No mejor.
No peor.
Diferente.
Más integrada.
Más consciente.
Más en paz.
Por eso hoy quiero invitarte a algo.
Si estás pasando por un duelo…
prueba a plasmarlo.
No tiene que ser perfecto.
No tiene que ser bonito.
No tiene que tener sentido para nadie más.
Es solo para ti.
Para tu proceso.
Para tu momento.
Coge un lienzo.
Un papel.
Un color.
Y deja que salga lo que tenga que salir.
Y después… guárdalo.
Y vuelve a él dentro de un tiempo.
Míralo de nuevo.
Y obsérvate.
Porque ahí vas a ver algo que quizás ahora no ves.
Tu avance.
Tu camino.
Tu transformación.
Y te darás cuenta de algo muy importante.
Que aunque haya días en los que sientas que no puedes…
sí estás avanzando.
Avanzar en el duelo también es darte cuenta de todo lo que ya has recorrido.
Ana Belén

