Arcoíris que nace sobre el mar bajo un cielo gris de tormenta, junto a un espigón de rocas

Embarazo arcoíris: vivir el presente sin esconderlo por miedo

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Embarazo arcoíris después del duelo: no quiero que el miedo me robe el presente

Estoy embarazada.

Y quizá una de las primeras preguntas que aparecen cuando llega un embarazo es: ¿cuándo lo contamos?

Parece que existe una especie de norma no escrita que dice que debemos esperar. Esperar unas semanas. Esperar a una determinada ecografía. Esperar a escuchar el latido. Esperar a superar el primer trimestre. Esperar hasta que parezca que podemos respirar un poquito más tranquilas.

“Mejor no decir nada todavía, por si acaso”.

Pero después de todo lo que he vivido, hay algo dentro de mí que ya no entiende el embarazo de esa manera.

Este es mi embarazo arcoíris. Un embarazo que llega después de haber vivido un duelo gestacional y un duelo perinatal. Y he decidido que no quiero esconderlo simplemente por miedo a lo que pueda suceder.

No sé cuándo se lo contaré a cada persona. No sé cuándo lo compartiré públicamente. No necesito marcar una fecha concreta ni demostrar nada a nadie.

Lo único que tengo claro es que no quiero que sea el miedo quien tome esa decisión por mí.

Un embarazo arcoíris después del duelo se vive de otra manera

Mi historia me ha enseñado que no puedo controlarlo todo.

Mi primer embarazo terminó alrededor de la semana 10. Después llegaron Aritz y Quique. Y más tarde llegó Galadriel.

Con Galadriel llegué hasta la semana 36+1.

Mi hija nació sin latido.

Y después de vivir algo así, mi forma de entender esas supuestas semanas de “seguridad” cambió por completo.

Porque mi experiencia me enseñó que llegar a la semana 12 no es una promesa. Llegar a la 20 tampoco. Ni siquiera llegar prácticamente al final del embarazo puede darnos la certeza absoluta de lo que ocurrirá.

Podría utilizar ese aprendizaje para vivir este nuevo embarazo desde el miedo.

Pero quiero intentar hacer justamente lo contrario.

Quiero utilizarlo para recordar que hoy estoy embarazada.

Hoy hay vida creciendo dentro de mí.

Hoy existe este momento.

Y hoy quiero vivirlo.

No quiero esconder mi embarazo por miedo

Durante mucho tiempo hemos escuchado eso de no contar un embarazo demasiado pronto “por si pasa algo”.

Ahora me pregunto: ¿qué cambia realmente el hecho de haberlo contado?

Compartir mi embarazo no determina lo que sucederá mañana. Guardármelo tampoco me garantiza que todo vaya a suceder como deseo.

Por eso siento que, después del duelo, mi manera de verlo ha cambiado.

No quiero ocultar una alegría de hoy por miedo a un posible dolor de mañana.

Y esto es muy importante: es mi manera de vivirlo.

Entiendo perfectamente a una madre que, después de un duelo gestacional o perinatal, necesita esperar. Entiendo que pueda necesitar proteger ese embarazo durante un tiempo y compartirlo únicamente con su pareja o con las personas más cercanas. Entiendo que anunciarlo pueda darle vértigo.

No hay una manera correcta de vivir un embarazo arcoíris.

Cada mujer conoce su historia, sus miedos, sus tiempos y aquello que necesita para sentirse acompañada.

Yo simplemente he descubierto qué necesito en este momento de mi vida.

Necesito disfrutar.

El miedo existe, pero no quiero que decida por mí

Decir que quiero vivir este embarazo desde el amor no significa que el miedo haya desaparecido.

Claro que puede aparecer.

Después de vivir la muerte de un bebé, hay experiencias que inevitablemente dejan una huella. Una ecografía puede despertar emociones diferentes. Un silencio puede generar pensamientos. Una fecha puede traer recuerdos. Una sensación corporal puede hacer que nuestra mente se vaya a lugares a los que no queremos ir.

Mi embarazo arcoíris no borra mi duelo.

Tampoco sustituye a ninguno de mis hijos.

Este bebé llega con su propia historia y su propio lugar, igual que cada uno de ellos tiene el suyo.

Y precisamente por todo lo vivido quiero intentar que el miedo pueda caminar a mi lado cuando aparezca, pero que no vaya delante marcándome el camino.

No quiero decirme: “No te ilusiones demasiado”.

No quiero querer un poquito menos por si después duele.

No quiero sentir que necesito esperar a determinada semana para darme permiso para disfrutar de mi embarazo.

Mientras esté embarazada, quiero disfrutar de estar embarazada.

Parece una frase muy sencilla, pero para mí contiene muchísimo.

Vivir el presente después de un duelo perinatal

El duelo me ha cambiado profundamente la manera de mirar el tiempo.

Antes podía pensar mucho más en después. En cuando llegue esto. En cuando pase aquello. En cuando estemos seguros. En cuando sea el momento adecuado.

Ahora intento volver mucho más al hoy.

Porque el hoy sí lo tengo.

No sé qué sucederá dentro de unos meses, pero tampoco quiero vivir estos meses intentando adelantarme constantemente al futuro.

Quiero hablarle a mi bebé.

Quiero acariciar mi barriga.

Quiero sonreír cuando piense en él o en ella.

Quiero compartir mi alegría cuando me nazca hacerlo.

Quiero permitirme imaginar.

Quiero disfrutar de cada etapa que vaya llegando sin sentir que estoy tentando a la suerte por ser feliz.

Y también quiero darme permiso para sentir miedo, llorar o tener un día complicado si aparece.

Para mí, vivir este embarazo desde el amor no significa vivirlo sin miedo.

Significa no entregarle al miedo todo el espacio.

Mi duelo también me enseñó a amar lo que existe hoy

Galadriel me enseñó muchas cosas.

Entre ellas, a comprender cuánto valor tiene el presente.

Por eso este embarazo no quiero vivirlo esperando constantemente al siguiente punto del camino para permitirme respirar.

Hoy estoy aquí.

Hoy estoy embarazada.

Y eso merece ser vivido.

Mi camino me ha enseñado que no puedo controlar todo lo que sucede, pero sí puedo elegir cómo quiero vivir lo que está sucediendo hoy.

Y yo quiero vivir este embarazo arcoíris desde ahí.

Desde el amor.

Desde la conciencia.

Desde la ilusión cuando aparezca.

Desde el miedo cuando necesite atravesarlo.

Desde la gratitud por cada día.

No sé qué traerá mañana y no necesito fingir que lo sé.

Pero sí sé lo que quiero hacer con el presente que tengo delante: vivirlo.

Porque después de atravesar un duelo gestacional y un duelo perinatal he comprendido que intentar protegernos de un posible dolor no debería obligarnos a renunciar a la alegría que existe ahora.

Y este bebé existe ahora.

Este embarazo existe ahora.

Este amor existe ahora.

Y yo no quiero esconderlo por miedo.

Quiero darle su espacio, su historia y todo mi amor desde el principio.

“El miedo puede acompañarme, pero no quiero que decida cómo vivo mi embarazo arcoíris.”

El Amor del Duelo, el libro

Este libro no pretende decirte cómo debes vivir tu pérdida. Pretende recordarte que no estás sola.

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